Reflexiones sobre el ser social y el niño interior

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Cuando estamos en un grupo social dejamos de ser lo que somos para convertirnos en lo que el grupo quiere que seamos.

Inconscientemente, proyectamos en este grupo a nuestra familia más cercana y deseamos que nos acepten, ser amados, que reconozcan nuestras virtudes…

La carencias y abusos a los que hemos sido sometidos a lo largo de nuestro desarrollo infantil, se convierten inconscientemente, en los objetivos a obtener de este grupo social al que nos hemos unido y hacemos lo imposible por que este grupo nos dé lo que nuestra familia no nos dio en nuestra infancia.

De este modo, actuamos creando un personaje que se adapte al grupo y que pueda obtener aquello que anhelamos. Creo que es por esto por lo que las relaciones sociales pueden llegar a ser vacías e infructuosas, llenas de frustraciones y expectativas no cumplidas.

El@ únic@ que puede amarte, aceptarte, ver tus virtudes, eres tu mism@.

Lo que no te dieron en la infancia nunca más te lo darán. Ni siquiera tus padres lo pueden hacer, ya que este pedido proviene de tu niñ@ interior y no se puede dar al adulto que ahora eres lo que no se le dio en su momento.

El acto que puedes hacer, proveniente de las enseñanzas de Jodorowsky, (tanto de Alejandro, como de Marianne y de Cristóbal) es hablar directamente con tu niñ@ interior y decirle que tú como adulto le darás cuanto necesite, que no se preocupe que a partir de ahora tú tomas el rumbo de tu vida y le amarás y cuidarás hasta el fin.

Este acto lo puedes hacer directamente visualizando a tu niño interior y hablándole en voz alta o escogiendo a una persona que lo represente y contándoselo a él.