David Bohm sobre la materia

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La materia, en la superficie de este inmenso océano de energía, es

como una pequeña ola que tiene una estabilidad relativa y se vuelve manifiesta.

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David Bohm 

Fuente: “”Diálogos con científicos y sabios” Renée Weber

HÔGEN YAMAHATA: Extracto de “En el Camino Abierto” (por publicar)

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(pincha en la imagen para saber más sobre Hôgen Yamahata)

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“El zazen es el reconocimiento de la vida universal tal como es dentro de nosotros. Todos buscamos la vida eterna y la paz, pero eso está, milagrosamente, aquí dentro de este momento. La paz profunda no viene siempre de la inspiración, el conocimiento especial o la práctica; está presente en cada exhalación de la persona, en el profundo silencio de la no-mente.

El zazen es una práctica primordial, esencialmente la trinidad de cuerpo, respiración y mente; un zazen verdadero no aparecerá en nosotros hasta que la postura sentada, la respiración y la mente se ajusten correctamente. La práctica diaria, la determinación despierta y las enseñanzas producen esta trinidad del zazen. Debemos sentarnos con la espalda recta y respirar con calma, dejando los pensamientos, tal como son, ir y venir como nubes en el cielo. Los ojos se posarán en el suelo ante nosotros sin mirar a nada; todas las cosas alrededor nuestro serán reflejadas tal como son. Cuando no nos focalizamos dentro o fuera de nosotros, tenemos “ojos en las diez direcciones”, y somos libres de cualquier cosa.

Respirar es el ritmo del universo; eso nos despertará a la verdad de que no hay nada, salvo la respiración del cosmos dentro de todas las cosas, que viene de un origen inmaculado.

Nos sentamos en zazen en medio de las mil distintas tareas diarias y podemos descubrir lo que dentro está naciendo, de nuevo, a cada momento, el dios de esta realidad presente sin tiempo (Aquí-Ahora). Y, a la vez, no hay cosas distintas; todo está en el torrente principal de la vida. Pero hay una escisión entre el hombre y dios cuando el hombre actúa por intención propia. Sentarse y sólo sentarse, sin la mente de uno, es la auténtica manera de sentarse.”

“La vida directa y natural es descrita por los antiguos maestros así: “Cuando de verdad no tienes nada, todo es abundante y sin límites, tal y como realmente es.” La verdadera vacuidad de la fuente original de la vida es realmente cuando nos hundimos bajo las diversas capas de lo consciente y subconsciente. Incluso aquí, más abajo, yace otra barrera más que atravesar, siempre otra más.

Hasta la no-mente puede ser una barrera si la tomamos como un estado fijo. Por supuesto, no es fácil dar este último paso, especialmente para el intelectual. No obstante este paso debe darse sin esfuerzo consciente. Los antiguos maestros hablaban de “dar un paso más allá de lo alto del poste de treinta metros”. Esto significa que no hay paso que dar porque estamos ya “aquí”, “aquí” donde no hay ningún sitio adonde ir, donde sólo tenemos el “ahora”. A esto lo llamamos “simplemente sentarse” (shikan taza). No “hacer nada”, con total conciencia del Aquí-Ahora, es, sin embargo, el auténtico paso adelante. Y, ¿a dónde nos lleva?. A la no-separación; una respuesta natural y espontánea a todo el mundo y todas las cosas que encontramos. Ahora somos realmente el cosmos entero a través del tiempo y del espacio. No hay una diferencia perceptible entre el antes y el después del paso “más allá”, el cambio esencial es que no nos apeguemos más a ningún paso, a no tener “ningún paso” más que dar.
La auténtica vacuidad no tiene religión, secta o doctrina. Mientras nos aferremos a los conceptos, incluso aquellos sobre la iluminación, el Buda o el Camino Abierto, estaremos aún atrapados en nuestra conciencia, y la auténtica compasión no podrá emerger. La auténtica acción compasiva viene de más allá de la conciencia individual. No puede ser producida o motivada por deseo personal.
Cuando estamos continuamente muriendo y naciendo de nuevo, no hay nada en nosotros que quede por ser vaciado. Somos libres de trabajar o sentarnos incondicionalmente. A esto lo llamo el auténtico trabajo del samadhi; todo es el trabajo de la verdadera vacuidad.”

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HÔGEN YAMAHATA
Extracto de En el Camino Abierto (por publicar)

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Fuente: Jikoan

Sobre la sociedad del futuro: Alvin Toffler

 

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“La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos”.

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Alvin Toffler

Preguntas poderosas

El diálogo que mantenemos en nuestra mente guía nuestra vida. Si quedamos anclados en un “porqué” la mente no evoluciona y, al unísono, nuestra vida. Si, en cambio, formulamos preguntas que inicien por un “cómo”, activamos el cerebro y creamos nuevas conexiones neuronales que nos invitan a explorar nuevos caminos.

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Lee la entrada completa en: mentemocional

 

Reflexiones sobre el ser social y el niño interior

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Cuando estamos en un grupo social dejamos de ser lo que somos para convertirnos en lo que el grupo quiere que seamos.

Inconscientemente, proyectamos en este grupo a nuestra familia más cercana y deseamos que nos acepten, ser amados, que reconozcan nuestras virtudes…

La carencias y abusos a los que hemos sido sometidos a lo largo de nuestro desarrollo infantil, se convierten inconscientemente, en los objetivos a obtener de este grupo social al que nos hemos unido y hacemos lo imposible por que este grupo nos dé lo que nuestra familia no nos dio en nuestra infancia.

De este modo, actuamos creando un personaje que se adapte al grupo y que pueda obtener aquello que anhelamos. Creo que es por esto por lo que las relaciones sociales pueden llegar a ser vacías e infructuosas, llenas de frustraciones y expectativas no cumplidas.

El@ únic@ que puede amarte, aceptarte, ver tus virtudes, eres tu mism@.

Lo que no te dieron en la infancia nunca más te lo darán. Ni siquiera tus padres lo pueden hacer, ya que este pedido proviene de tu niñ@ interior y no se puede dar al adulto que ahora eres lo que no se le dio en su momento.

El acto que puedes hacer, proveniente de las enseñanzas de Jodorowsky, (tanto de Alejandro, como de Marianne y de Cristóbal) es hablar directamente con tu niñ@ interior y decirle que tú como adulto le darás cuanto necesite, que no se preocupe que a partir de ahora tú tomas el rumbo de tu vida y le amarás y cuidarás hasta el fin.

Este acto lo puedes hacer directamente visualizando a tu niño interior y hablándole en voz alta o escogiendo a una persona que lo represente y contándoselo a él.